¿Qué es una eSIM?
Una eSIM es una tarjeta SIM que vive en el propio hardware del teléfono en vez de en una bandeja extraíble. Descargas el plan, normalmente escaneando un código QR, y el teléfono lo trata como una segunda línea. Aquí viene la parte que importa si vuelas a Japón.
Cómo funciona una eSIM
Un teléfono compatible con eSIM lleva un chip pequeño y permanente que puede guardar uno o varios planes móviles. Al comprar un plan recibes un código de activación; en la app Japan eSIM ese código simplemente está ahí, dentro de tu pedido. El teléfono escribe el plan en el chip y a partir de ahí se comporta como cualquier otra SIM.
Como la eSIM queda junto a tu SIM física, el teléfono usa las dos a la vez. Tu propio número sigue localizable mientras la eSIM hace el trabajo de datos sobre una red japonesa.
eSIM, mostrador de SIM en el aeropuerto, o pocket wifi
Los mostradores de Haneda, Narita y Kansai venden SIM turísticas y alquilan pocket wifi, y las dos cosas funcionan. Pero el mostrador tiene un horario fijo y forma cola después de cada llegada de largo recorrido, y el pocket wifi es, para el resto del viaje, un segundo aparato: recogerlo, mantenerlo cargado, llevarlo a todas partes, devolverlo antes del control de seguridad de vuelta. Una eSIM llega al instante, se instala en unos dos minutos por wifi en casa, y no puede quedarse olvidada en una habitación de hotel.
Digamos la contrapartida en voz alta: ninguna de estas opciones de datos — eSIM, SIM turística o pocket wifi — te da un número de teléfono japonés. Ese formulario de reserva poco frecuente que insiste en pedir uno se resuelve mejor a la manera local, dejando que reserve tu hotel. Si lo que necesitas es internet, la eSIM es la versión sin cola, sin oficina de devolución y sin alquiler diario.
¿Qué teléfonos admiten eSIM?
iPhone XS y posteriores, Samsung Galaxy S20 y posteriores, Google Pixel 3 y posteriores, y la mayoría de los Android recientes de gama media y alta. Hay excepciones regionales — unos pocos modelos vendidos en ciertos mercados salen sin eSIM —, así que merece la pena mirarlo antes de comprar un plan.
Por qué encaja en un viaje a Japón
Japón depende del teléfono que llevas en la mano más que casi ningún otro destino. El mapa que desenreda una estación con quince salidas, la tarjeta de transporte que vive en tu app de tarjetas, la cámara que traduce un menú, el horario del último tren de vuelta — todo eso quiere datos desde el momento en que aterrizas, no después de un recado.
Instalas el plan antes de salir. Cuando se abren las puertas del avión, el teléfono encuentra una red por su cuenta, y tus apps de mensajería, tu app del banco y tu propio número siguen como antes.
¿Es segura una eSIM?
Al menos tanto como una SIM de plástico. El perfil vive en un chip seguro dedicado, no se puede sacar de una tarjeta que haya recogido otra persona, e instalarlo o borrarlo exige el teléfono desbloqueado en tu mano.